martes, 6 de marzo de 2012

Capítulo 16.

*Narra Sara.


Todo me da vueltas, estoy medio mareada, por no decir mareada del todo. Hasta aquí ha llegado todo. Soy una estúpida. Todos mis seres queridos han muerto o van a morir por mi culpa. Mi madre, mi padre, Carlos... Y ahora mi hermano. ¿¡Qué le habrán o que le estarán haciendo!? No sé de dónde, pero saco fuerzas para pegarle una torta a Jorge. No tengo mucho tiempo, menos mal que tengo el móvil en el bolsillo. Tengo muy poco tiempo, debo de hacerlo rápido. Llama a la policía y diles que vengan a mi casa, por favor. Es urgente. La busco en la agenda. Lo mando. Y justo después de ver "Enviado", mi móvil cae al suelo. Y la tortura sigue... Solo espero que lea el mensaje. Que lo lea, por favor... Lo que haré es gritar, gritar para que venga alguien y me escuche, por favor, que alguien me escuche...


Por otro lado de la ciudad...


Voy andando de vuelta a mi casa cuando suena un mensaje en mi móvil. Es de... ¿De Sara? ¿Cómo es que me manda un mensaje Sara, a mí? Hace tanto que no hablamos... La echo de menos, no sé por qué acabamos así... Bueno, leeré el mensaje. Llama a la policía y diles que vengan a mi casa, por favor. Es urgente. ¿Qué ha pasado? ¿Será verdad? Sí, no creo que después de tanto tiempo, me mande un mensaje así de broma. Marco el número de la policía. Doy la dirección de su casa y digo que es urgente, que tienen que llegar cuanto antes. Cuando cuelgo me dirijo yo también allí, a ver qué es lo que pasa. Camino por la calle hasta que me voy a acercando, y empiezo a oír gritos, creo que de su casa y de ella. ¿Qué estará pasando?


*Narra Carlos.


No puedo seguir viendo esto. No puedo ver cómo le hacen esto a Sara y yo sin poder hacer nada. ¿Por qué tuve que morir? Yo tendría que estar ahí, protegiéndola, aunque lo intenté y no me hizo caso, pero si yo no hubiese muerto ella no hubiese conocido a Pablo, y nada de esto hubiese pasado. Aunque... lo mejor para ella hubiese sido no conocerme nunca. Todo esto ha sido por mi culpa, por culpa de acercarme a ella. Debo desaparecer de su vida inmediatamente. Debo ser valiente y cruzar esa linea que separa completamente todo. Además, no puedo seguir viendo esto, debo de decirle adiós. Pero quiero despedirme, no quiero irme así como así... Pero y si... ¿Y si no sale de esta? Saldrá, Carlos, Saldrá y podrás despedirte, ya lo verás. Pero cuando me despida, debo irme definitivamente, para siempre, y así ella será feliz.


*Narra Sara.


Esto es demasiado. Es insoportable. Y también es injusto. Son dos contra una, y uno de los dos alguien en quien tanto confiaba. No sé qué duele más, si el daño físico o el daño de esa persona en quien tanto confiaba. Y Carlos... Debí haber confiado en él, él fue el que me protegió siempre, y murió por mi culpa. No puedo parar de llorar. Ojalá acabe esta tortura pronto. Prefiero que me maten del tirón, por favor, que no le hagan daño a mi hermano, por favor, no... Me estoy debilitando poco a poco, ya prácticamente no siento el cuerpo. Dejaré de luchar, que pase el tiempo solo y me deje ya en paz, y dejaré esto ya. Me iré con él, con Carlos, y seremos felices juntos. Estoy casi inconsciente, ya no veo nada, y apenas oigo. Pero ahora mismo oigo un golpe fuerte, que creo que no va dirigido a mí. Y escucho un ruido grande de gente gritando. Alguien se acerca a mí.
- Sara, soy yo. Sara, por favor, lucha, no te dejes. Ya no te van a hacer daño, pero por favor, no te des por vencida, no aún. - Ahora se dirige a los demás. - ¡Por favor, llevadla a un hospital, o llamad a una ambulancia o lo que sea, pero rápido!
- Está perdiendo mucha sangre, no sé si logrará llegar... - dijo otra persona que no reconocí.
- Aguanta, por favor, aguanta... Sara, di algo, cualquier cosa, pero di algo. No te has ido, y no te irás. Yo estaré contigo.
- ¿Eres... eres tú? - dije a duras penas, oírla me dieron ganas de seguir luchando, de recuperar todo el tiempo perdido y explicarle la verdad de todo.
- Sí, soy yo, Julia.


***

- ¿Despertará? - preguntó ella.
- Esperamos que sí. Y creemos que lo hará pronto.
- Gracias, menos mal.
Alguien salió de la habitación y cerró la puerta tras él. Intento abrir un poco los ojos, pero los párpados me pesan demasiado. Lo intento una vez más, y ya los he abierto un poco, lo suficiente para que ella me vea.
- ¡Sara! ¡Has despertado!
- Julia, me alegro tanto que estés aquí.
- Y yo me alegro tanto de que hayas despertado.
- Gracias.
- ¿Por qué?
- Por haber estado aquí después de todo lo que pasó. - hago memoria y recuerdo algo. - ¿Y mi hermano?
- Tu hermano está bien.
- ¿Le hicieron algo?
- No, no llegaron a hacerle nada.
- Menos mal. - escuché sus tripas. - ¿Tienes hambre?
- Un poco... Pero no importa, me quedaré aquí contigo a que llegue tu hermano.
- No, tú vete a comer algo si quieres, no va a pasarme nada.
- ¿Segura?
- De verdad.
Me da un beso en la frente y sale de la habitación, quedándome sola. Hasta que le veo, cumpliéndose lo que quería.
- Hola. - dije yo.
- Hola. - contestó un poco seco, más de lo que yo quería. - ¿Cómo estás?
- Bien.
- ¿Bien? ¿Te has visto? - eso último me hace pensar. No me veo, estoy tapada, pero intento moverme un poco y no puedo, me duele todo. Mi expresión parece decirlo todo. - No estás bien. No me hiciste caso. Te dije que confiaras en mí.
- Lo siento, de verdad. Muchísimo. Pero... estoy bien.
- Sí, estás "bien" gracias a Julia, si no, no estarías aquí.
- No sé qué sería peor.
- ¿Por qué? 
- Porque estaría contigo.
- ¿Acaso no lo estás ahora?
- No es lo mismo.
- No digas tonterías. Ni se te ocurra hacer ninguna locura para estar conmigo.
- No las haré, pero debería. Toda la gente que quiero muere por mi culpa.
- Eso no es así.
- Sí, sí que lo es. Mi madre, mi padre, tú. Sobre todo tú, tú moriste por mi culpa. Y eso no me lo perdonaré jamás. - mis ojos se ponen llorosos, y la garganta se me pone gangosa.
- No digas eso nunca más. Tal vez si las cosas pasaron así, es porque tuvieron que pasar, ¿no? Además, sabes que siempre estaré a tu lado pase lo que pase.
- Pero yo no quiero vivir en un mundo donde tú no estés conmigo.
- Siempre estaré contigo. Y siempre me tendrás en tu corazón.
- Pero aún así te echo de menos. Todo es demasiado injusto.
- Lo sé, Sara, lo sé.
La pequeña habitación se queda en silencio. Un silencio un tanto incómodo. Hasta que él lo rompe.
- En realidad, solo vine aquí para dos cosas.
- ¿Qué dos cosas?
- Una de ellas, ver que estabas bien. La otra... Despedirme. - aquella palabra hace que todo mi cuerpo se tense de repente.
- ¿Despedirte?
- Sí.
- ¿Te vas? - una lágrima cae.
- Creo que sí. Creo que ya es hora de dejarte que pases página. Que seas feliz. No puedes pasarte toda tu vida hablando con un fantasma.
- Pero yo no quiero pasar página. Yo quiero seguir contigo. No quiero, no quiero que te vayas.
- Eso lo dices ahora, pero lo mejor es que me vaya. Yo también necesito despejarme de todo este lío. Y tú necesitas ser feliz. Con tu hermano y con Julia. Recupera el tiempo perdido, Sara.
- No te vayas, por favor.
- Lo he decidido ya. Es lo mejor. Además, encontrarás a alguien como yo.
- No, jamás encontraré a alguien como tú.
- Pero a alguien que te haga feliz sí. Y con eso me conformo. Además, recuerda que siempre estaré contigo, aunque tú creas que no. Solo que no podrás verme ni podrás hablar conmigo. Y, prométeme una cosa.
- ¿Qué cosa?
- No se te ocurra hacer alguna locura solo por estar conmigo. ¿Me lo prometes?
- Te lo prometo...
- Adiós, Sara, te quiero.
- Te quiero, Carlos, y siempre lo haré. 
Desaparece, y eso hace que me rompa, más de lo que ya estaba.
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He vuelto! Uff.. Había dejado esto abandonado pero abandonado, ¿eh? MIL DISCULPAS, en serio, pero este mes no he tenido mucha inspiración que digamos... Bueno, espero que os haya gustado, y que intentaré publicar pronto. Un beso a todos.







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